Hola, mi nombre es Marian Legaspi, escritora. Bueno, en realidad, es mi seudónimo, en recuerdo a mi padre, que siento que aún está a mi lado en todo lo que emprendo, como hizo siempre. Sigue siendo mi faro, allí donde esté, y siento que, en esta nueva aventura, ha tenido mucho que ver. Su marcha me alentó a iniciar aquello que había estado posponiendo desde hacía mucho y que, nunca antes me había atrevido a hacer: empezar a publicar las historias que escribía.
Mi pasión por las historias de ficción me viene desde que era niña y me ha acompañado durante toda la vida, creo que en todas las formas posibles: leyendo, escribiendo, escuchándolas o viéndolas; incluso dibujándolas. Hace unos años, ilustré algunas novelas para algunos chicos que no podían leerlas. Me recreaba al imaginar cómo serían los personajes, los lugares que aparecían y todo cuanto allí sucedía.
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Y, ya sabemos que cuando algo nos hace vibrar por dentro, es capaz de movilizarnos incluso cuando nos embargan los días grises o cuando el agotamiento y la estrechez de un día corriente no deja lugar a nuevas tareas. Esas cosas a las que llamamos pasiones, poseen la habilidad de transformar lo imposible en ineludible y, a veces, cuando menos lo esperamos. Y eso es, precisamente, lo que me sucedió.
De pronto, apenas unos meses atrás, tuve una revelación: la idea que daría lugar al proyecto literario ContArte. Fue una pulsión cargada de clarividencia.
Supe que podía hacerlo y que disponía de lo necesario: las ganas de escribir y a tres artistas maravillosos que amplificarían el impacto de las historias con sus dibujos de trazos únicos y armonías cromáticas singulares. Y me lie la manta a la cabeza o, mejor dicho, los cuatro nos la liamos.
ContArte va de crear libros ilustrados con historias comunes, extraordinarias o imposibles, pero siempre muy humanas y asumiendo el reto de emocionar al lector, hacerle reír y pensar. Historias hiladas por personajes con los que poder identificarnos o reconocer a alguien de nuestro entorno e, incluso, imaginarlos, pero a la vez portadores de mensajes poderosos y transformadores. Historias que se suceden entre misterios y los límites de la realidad ; que revelan las luchas internas del ser humano o de este contra los jinetes del mal que cabalgan y trasgreden nuestra sociedad. La complejidad de la mente en sí misma, pero más aun por la interacción de una mente con otra, me ha maravillado siempre y es la razón por la que estudié psicología. Pero quiero advertir que no es esta disciplina la que me ha llevado a escribir sobre ello, sino que el interés por la vertiente social del hombre está primero, por delante de las dos actividades que ocupan mi vida: la de psicóloga y la de escritora.
Carla, Daniel y Gerard son los tres jóvenes veinteañeros que ilustran los libros, es decir, los que dibujan los entresijos que se amasan entre la maraña de palabras de cada historia, consiguiendo que los personajes cobren vida y traspasen la ficción. Los conozco hace años y, aunque se dice de ellos que tienen diversidad funcional, yo solo he podido descubrir su gran valor, talento y potencial. Desde luego que son «especiales», pero lo son únicamente porque destacan de forma particular y brillante. Si hay que resaltar algo negativo, desde luego que no está en ellos, sino en el mundo en el que vivimos, diseñado solo para una supuesta mayoría uniforme, que resulta que tampoco lo es.
Por eso me pareció maravilloso —¡y qué mejor forma de hacerlo que con el propio ejemplo!— este viaje tan apasionante que es ContArte, que, además de crear obras literarias permite brillar a tres estrellas cuya luz siempre estuvo ahí, agazapada tras la sombra del prejuicio, esperando su oportunidad. Porque el valor no es algo que alguien pueda dar o arrebatar a cualquier otro, sino tan solo reconocer. Es fácil de entender el hecho de que nadie puede irradiar su esplendor mientras haya otros que se empeñen en mantener el interruptor apagado. Muchas personas no lo consiguen nunca, permaneciendo ocultas bajo la espesa niebla de la indiferencia y de la discriminación durante toda su vida, y eso no es de justicia.
Formamos un gran equipo, no solo en el aspecto profesional (por cierto, los tres chicos con nómina y categoría de ilustradores) sino también en el personal. Nos acompañan, además, mis dos perros, Negritu y Xica (salen en la primera foto del post), que siempre están ahí, donde estemos nosotros (sobre todo en el almuerzo).
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